La auténtica fortaleza interna se da cuando consigues equilibrar especialmente dos de las dimensiones del ser humano, la mente y la emoción y aquí me centraré en esta última en concreto.

 

¿Tienen cabida las emociones en el trabajo?

Hace poco, un empresario me decía que cuando las emociones interfieren en los negocios, entonces los negocios no salen adelante y que él había eliminado esa parte y ahora todo lo hacía racionalmente.

Quizá se le escapara un matiz importante y es que no puedes eliminar una parte de ti, así sin más.  La emoción es una parte esencial del ser humano.  Es como si al alioli le quitas el ajo o a la mantequilla la leche.  Si omites ingredientes esenciales, el resultado dejaría de ser alioli o mantequilla, tal cual los conocemos.

Dejar a un lado alguna parte esencial tiene sus consecuencias.  En el caso del ser humano, si intentas “eliminar” o bloquear la emoción, ésta al final, acaba saliendo de otro modo, porque esa es su principal misión, salir, mostrarse para indicarte algo.  Cada emoción nos trae siempre un mensaje y es importante identificarla y sentirla para poder gestionarla.

Si te interesa ampliar información sobre qué son y qué nos dicen las emociones (aplicado además al ámbito empresarial), echa un vistazo a este otro artículo aquí.

¿En qué se parece la gestión de un negocio a la gestión de una emoción?

En cierta forma, se podría comparar el gestionar una emoción con gestionar una dificultad, un conflicto o un asunto delicado de nuestro negocio.  No podríamos desestimar esa cuestión delicada o asunto difícil de nuestro negocio así, sin más. Habría que prestarle atención para poder resolverlo.  Taparlo, ignorarlo o rechazarlo no serviría para solucionarlo.  Al igual que la dificultad en un negocio surge por uno o varios motivos/ factores y tiene su sentido, ocurre igual con las emociones y es nuestra responsabilidad atenderlas para gestionar nuestro “asunto interno” de manera favorable y efectiva.

Al final, tanto en uno como en otro caso, lo realmente importante no es lo que ocurre sino cómo lo gestionas. Y en eso, te guste o no, el factor emocional está siempre presente porque es una parte inherente a nosotros.  Querer apartarlo de nuestro lado, no sólo no ayuda, sino que interfiere y con repercusiones considerables.

Conexión entre fortaleza interna y bienestar

Trabajar en mantener el equilibrio entre razón y emoción y así sentirte fuerte interiormente, te da serenidad. Te ayuda a pensar de forma más clara, a enfocarte y priorizar sobre lo que es más importante.  También te ayuda a encontrar mayor bienestar y confianza en lo que haces, a prestar atención a los detalles, a cuidarte y cuidar de los demás.  Te haces más consciente de tu responsabilidad sobre tu vida y tu entorno. Te sientes más conectado hacia adentro y también hacia afuera, lo que influye en tu visión y actitud hacia el mundo y lo que te rodea.  Te ayuda a cuidar otra de las dimensiones esenciales de las personas, que es la parte física y también, al contrario, esta dimensión física influye sobre las demás dimensiones del ser humano.

En definitiva, la fortaleza interna está absolutamente conectada con el bienestar, tanto a nivel personal como colectivo.

Me gustaría terminar dejándote, a continuación, un vídeo de una interesantísima conferencia sobre el bienestar personal.  En ella, invitaron al doctor Mario Alonso Puig, uno de los más reconocidos conferenciantes en lo relacionado con el desarrollo personal, a quien admiro, no sólo porque cuenta con una profunda preparación y rigor científico, sino además con una gran sabiduría, riqueza y experiencia en el sentido más humano.  La conferencia es larga, pero muy enriquecedora.

https://www.youtube.com/watch?v=cpPn4M_vtn8

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